Audi R8
Solo para tus ojos

Quizás no sea el coche apropiado para conducir por las carreteras. Sus 420 CV. y mas de 300 Km/h. hacen del R8 un "deborapuntos" de nuestro carné de conducir. Pero merece la pena tenerlo aunque solo sea para admirar una obra de arte. |
El R8 mide 4,43 metros de largo, 1,90 metros de ancho, 1,25 metros de alto y una batalla de 2,65 metros. El motor está montado en posición longitudinal ubicado detrás de los asientos.
Tras las puertas se arquea, entre las taloneras y el techo, un direccionador de aire de gran superficie, denominado sideblade, que proporciona al V8 aire respirable y aire refrigerante.
El color de estos sideblades combina con el color de la carrocería
El frontal se caracteriza por el trapecio de la parrilla Singleframe de Audi, flanqueada a izquierda y derecha por grandes entradas de aire adicionales. Es la primera vez que los cuatro aros se colocan sobre el capó del motor, por encima de la parrilla. Las entradas de aire se fusionan en su parte superior con las estrechas bandas de los faros delanteros en tecnología LED con cubiertas de cristal transparente.
El motor es un 4,2 litros de ocho cilindros con 420 CV (309 kW) a 7.800 rpm. El par motor máximo es de 430 Nm, disponible entre las 4.500 a 6.000 rpm. Un 90% del par motor máximo está disponible en un amplio margen de revoluciones, entre 3.500 y 7.600 rpm. El R8 acelera en 4,6 segundos de 0 a 100 km/h. La velocidad punta alcanza los 301 km/h.
El motor apuesta por el principio de altas revoluciones. El régimen de revoluciones máximo se sitúa a 8.250 rpm. La ventaja que supone este principio es la gran potencia en los regímenes superiores, el despliegue homogéneo de fuerza y la espontánea respuesta en todo el margen de revoluciones. A esto habría que añadir la elevada agilidad y facilidad de giro.
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El R8 monta la tracción integral permanente quattro, que distribuye la fuerza motriz entre el eje delantero y trasero por medio de un embrague viscoso. En el Audi R8, el ajuste de la legendaria tracción quattro ha sido adaptado a la distribución de carga entre ejes típica de un motor central.
El Audi R8 se fabrica en pequeñas series en una nave de producción recién inaugurada en la planta que Audi tiene en Neckarsulm. La producción, desde la construcción de la carrocería en bruto hasta el montaje final, se ha estructurado siguiendo el más puro estilo artesanal. Pequeños equipos de especialistas controlan cada paso de la producción y comprueban con rigor la calidad de cada uno de los componentes. De este modo garantizan que cada uno de los vehículos fabricados, como máximo 15 por día.
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